La flexibilidad laboral se consolida como un factor clave para la retención de talento: solo el 20%
de los participantes chilenos aceptaría con agrado un retorno permanente a la oficina.
Santiago, agosto de 2026. La presencialidad obligatoria en la oficina podría transformarse en un
factor relevante para la retención del talento en Chile. Ante un escenario hipotético en que su
empresa exigiera trabajar siempre de manera presencial, el 54% de los trabajadores remotos
encuestados en el país comenzaría a buscar otro empleo que le permitiera combinar
presencialidad y trabajo remoto, mientras que un 4% renunciaría.
Los duros números del retorno presencial obligatorio en Chile
En contraste, solo un 20% aceptaría el regreso con agrado y otro 23% acataría la decisión con
desagrado por no contar con otras alternativas. Así lo establece el informe regional “Trabajo
remoto: entre la flexibilidad y la confianza”, desarrollado por ConFye -Centro de Conciliación
Familia y Empresa- del IAE Business School de Argentina y el INALDE Business School de Colombia,
con el apoyo de BARNA Management of School de República Dominicana y la Universidad
Panamericana Campus Guadalajara de México, con el propósito de analizar el impacto del trabajo
remoto en las personas, sus familias y las relaciones laborales.
Desempeño y confianza sostienen la flexibilidad
La preferencia por mantener cierto grado de flexibilidad aparece acompañada por una evaluación
positiva del desempeño. En Chile, el 74% de los participantes señaló que cumplió los objetivos
establecidos por su organización y un 25% afirmó haberlos superado. En total, el 99% declaró
haber alcanzado o sobrepasado las metas esperadas desde que trabaja remotamente.
La confianza también registra resultados elevados. El 87,6% considera que su organización confía en
que será eficaz cuando trabaja a distancia y el 90,7% sostiene que su supervisor confía en su
eficiencia, incluso cuando no se encuentra visible.
Alta eficiencia laboral sostiene la defensa del teletrabajo
Sin embargo, el cumplimiento de objetivos y la percepción de productividad no son equivalentes.
Solo el 51,5% declara que puede concentrarse mejor al trabajar remotamente, frente al
promedio regional de 68,5%. Asimismo, el 60,8% considera que esta modalidad le permite ser más
eficaz en el cumplimiento de objetivos y entregables, por debajo del 70,5% registrado en América
Latina.

En tanto, el 62,9% de los participantes chilenos percibe que su productividad general aumentó
gracias a la posibilidad de trabajar desde casa. Aunque representa una mayoría, el resultado
también se encuentra por debajo del promedio regional de 66,9%.
Comunicación, desconexión y presencialidad con propósito.
La comunicación aparece como uno de los principales desafíos para las organizaciones chilenas. El
67% considera que el vínculo con su supervisor no se ve afectado por el trabajo remoto. Sin
embargo, el porcentaje disminuye al 56,7% respecto de la comunicación con los pares y al 58,8%
en la interacción con el equipo.
También existe una diferencia entre la satisfacción con el equilibrio laboral y la capacidad efectiva
de desconectarse. Mientras el 75,2% está conforme con el balance entre su vida personal y
laboral, solo el 44,4% afirma que no suele pensar en problemas de trabajo fuera de su horario
habitual.
Normativa vigente
Esta tensión adquiere especial relevancia en Chile, donde la legislación establece un derecho a
desconexión de al menos 12 horas continuas dentro de un periodo de 24 horas para quienes
distribuyen libremente su horario o se encuentran excluidos de la limitación de jornada. Durante
ese lapso, no están obligados a responder comunicaciones, órdenes ni requerimientos del
empleador, según la Dirección del Trabajo.
El informe también muestra que los trabajadores no descartan la presencialidad, pero esperan que
asistir a la oficina tenga una finalidad concreta. En Chile, el 49% considera que el tiempo utilizado
en los días presenciales valió la pena. En cambio, un 44% estima que podría haber obtenido los
mismos resultados trabajando remotamente y un 7% considera que durante esas jornadas no se
alcanzaron los resultados esperados.
Respecto de la frecuencia, el 45% de los participantes chilenos trabaja remotamente entre uno y
dos días por semana, el 36% lo hace entre tres y cinco días, y el 19% desempeña sus funciones a
distancia más de cinco días semanales.
Presencia en el mercado
Los resultados se insertan en un mercado laboral donde el teletrabajo mantiene una presencia
significativa. La Encuesta Laboral 2023 de la Dirección del Trabajo, publicada en enero de 2025,
determinó que el 15,2% de las empresas chilenas tenía trabajadores bajo esta modalidad al
momento de la medición. La proporción alcanzaba el 44,3% entre las grandes empresas.
La misma encuesta oficial reveló que el 55,5% de las empresas con teletrabajo exigía la misma
distribución horaria aplicada al personal presencial. Solo el 18,8% entregaba mayor flexibilidad y el
25,7% mantenía a sus teletrabajadores sin control de horario.
Finalmente, los hallazgos sugieren que el desafío para las organizaciones ya no consiste
únicamente en decidir cuántos días deben asistir las personas a la oficina. La discusión se desplaza
hacia la construcción de modelos híbridos capaces de combinar confianza, cumplimiento de
objetivos, comunicación efectiva, desconexión y encuentros presenciales con un propósito
definido.
















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